lunes, 30 de noviembre de 2009

NOCHE DE JUEGOS



Por fin un fin de semana tranquilito, de esos que echaba de menos, de quedarse en casita, calentitos, mi princesita y yo, abrazaditos, sin dar cuenta a nadie más de nuestros actos, sin las prisas de quedar con nadie, sin el gentío de los bares de un sábado noche, sin ahumarnos por los cigarros de gentes que envenena su cuerpo con la nicotina, sin malos royos, sin el qué dirán, sin ropa… pero con WII…por qué si señores, en la caja tonta no echaban nada de provecho, los dvds de nuestra videoteca ya están muy rodados, las series vistas (o casi), por qué después del tercer polvo ya uno se cansa y por qué nos apetecía, sin más. Nuestra noche romántica se convirtió, casi sin quererlo, en una noche de juego. Y no un juego competitivo, de uno contra el otro, ni un juego de rol, ni uno para dos jugadores, no, probamos un juego pruebas y puzles, donde para deshacer los entuertos hace falta pensar. Y así, con un mando, dos cabezas, cuatro ojos y (todo hay que decirlo) un portátil con conexión ADSL, nos pusimos en marcha para escapar del museo.

“Escape del museo”, qué así se llama el juego en cuestión, nada tiene que ver con la película, trata de una guía de un museo, que tras un derrumbe del mismo tiene que salir, entre escombros, para al final del mismo encontrarse con su marido y su hija. Al principio, un poco de desorientación, pero poco a poco nos fuimos metiendo en el juego. Estuvimos más de cuatro horas (creo) aunque se nos pareció poco tiempo, y al final nos lo terminamos. Conseguimos escapar, conseguimos los objetos necesarios, eso sí, en muchas ocasiones gracias a la red.

Fue una noche diferente, casera, tranquila… y en cierta forma romántica. Donde la complicidad de los dos fue decisiva para sacarlo adelante, y sin duda, y por lo menos a mi, me apetece repetirla…

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